Mars Hill Church

Ephesians
I Am Blessed

Pastor Mark Driscoll — Ephesians 1:3–14 — February 03, 2013
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Soy bendecido (Efesios 1:3–14)

La ética laboral o la ética del deudor

Casi siempre llevo dinero extra en mi billetera porque me gusta dar. No vengan después a pedirme. De eso no se trata la historia. Pero me gusta llevar dinero extra y si alguien necesita algo me gusta dárselo. Y en nuestra familia aprendimos que siempre debemos llevar un poco extra en caso de que alguien necesite algo para poder ser generosos, o ayudar, o dar, y es algo que nos gusta hacer como familia.

Hablaba con un tipo hace poco que necesitaba dinero para algo, y le dije: «Me sobra un poco de dinero y se lo voy a regalar». Se alejó de mí como si le estuviera dando kriptonita a Supermán. No quería nada que ver con ese dinero. Me dijo: «No, no me gané eso». Le dije: «Lo sé, no voy a decir que usted se lo ganó. Solo quiero darle un poco de dinero. Dijo que necesitaba dinero y voy a darle un poco de dinero». El tipo no era cristiano.

Y le dije: «Tenga, permítame ayudarme». Dijo: «No, no quiero deber nada a nadie». Le dije: «Oh, no tiene que deberme nada». Me dijo: «No, yo sé cómo es esto. Usted me da dinero y le quedo debiendo. Después tengo que hacer algo por usted. Tengo que hacerle un favor, tengo que pagarle». Y dije: «No, las cosas no son así». Le dije: «En lo absoluto». No era cristiano.

Eso me dio la oportunidad de hablarle de Jesús, y sobre lo que dice la Biblia; y la Biblia refuta algo que experimentamos en el mundo llamado la ética laboral, o sea que solo conseguimos lo que merecemos. En los deportes solo obtenemos el puntaje que ganamos; en el colegio, solo obtenemos las calificaciones que ganamos; en el trabajo, solo ganamos lo que nos pagan.

O la ética del deudor: Si gana algo, tiene que dar algo a cambio, tiene que pagarlo, tiene que ganárselo, tiene que estar a cuentas. Y la Biblia habla de eso con la palabra pago, y Jesús usa mucho esa palabra en muchas de sus parábolas.

Lo opuesto esa palabra es bendición. Es lo opuesto a la ética laboral; recibimos algo que no ganamos. Es lo opuesto a la ética del deudor; recibimos algo que no tenemos que pagar. Y cuando llegamos a la Biblia y escuchamos que Dios nos bendice, eso choca contra nuestra forma de vivir el resto de nuestras vidas. Sencillamente choca contra nuestra forma de vivir el resto de nuestras vidas.

Y espiritualmente en la práctica en nuestra vida pienso que a menudo acudimos a Dios con una ética laboral o una ética de deudor. Tomamos por sentado que Dios no quiere bendecirnos, y si quiere, vamos a tener que pagarle. Y terminamos tratando de manipular a Dios, tratamos de hacer que Dios sea bueno con nosotros, que sea bondadoso, que nos de, que haga algo por nosotros, y eso conduce a la religión, es lo que conduce a la espiritualidad, es lo que conduce a la superstición.

Soy bendecido

Al abrir el libro de Efesios vemos el hecho de que soy bendecido, en Efesios 1:3–14. Escribe a la iglesia de Éfeso, y Éfeso era una ciudad de un cuarto de millón de personas, muy espiritual. Tenían literalmente miles de dioses y diosas a quienes adoraban ahí. La gente venía a celebrar enormes feriados y eventos alrededor del Templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo. Era un área sumamente religiosa y espiritual, y cuando Pablo primero llegó a esta ciudad, predicó el evangelio, la gente se deshizo de toda su brujería, hechicería, adivinación, y quemaron lo que equivaldría a 50.000 días de salario de varias cosas paganas.

Y todas esas cosas tienen esto en común: eran un esfuerzo para lograr que Dios los bendijera. Y aunque los miremos como dijo C. S. Lewis con esnobismo cronológico, y digamos: «Qué gente tan primitiva que pensaron que necesitaban manipular a los dioses, a Dios para que los bendijera», pero nosotros hacemos lo mismo. Nosotros hacemos lo mismo. A veces lo llamamos karma, que es básicamente la ética laboral. Recibimos lo que merecemos. O lo llamamos feng shui. Seguramente lo pronuncié mal, pero pretende alinear toda la energía en su casa para que le traiga bendiciones por medio de la organización de objetos físicos en su casa. Algunos atletas son muy supersticiosos. Algunos de ustedes son muy supersticiosos.

Se manifiesta en la religión. Si sufro, Dios me bendecirá; Si doy, Dios me bendecirá; si tengo un tiempo a solas cada mañana, Dios me bendecirá. ¿Qué puedo hacer para que Dios sea bueno? La buena noticia es que Dios es bueno, ¿amén? Dios es bueno. Usted no tiene que hacer que Dios sea bueno, Dios bendice a la gente.

Una de las primeras cosas que aprendemos sobre Dios en Génesis 1:8, después de que crea al hombre y a la mujer, antes de que el pecado entrara al mundo, dice: Y Dios los bendijo. Es lo que dice en Génesis 1. Dios es un Dios que le gusta bendecir. Dios es un Dios que se deleita en bendecir. Dios es un Padre que no escatima buenos dones de sus hijos. Él los ama y los cuida y es generoso con ellos. Esa es la gran idea. A Dios le gusta bendecir a su pueblo.

Al entrar en Efesios 1:3–14, vamos a desglosar el verso más compacto de toda la Biblia. En el texto griego original en que fue escrito, esta es una frase. Todos los especialistas del español, cálmense. Es una frase en el texto griego. Es una maravillosa explosión de gozo, es eso. Son 202 palabras, una frase, y la gran idea que le da unidad es que somos bendecidos.

En Cristo somos bendecidos

Y empieza diciéndonos que en Cristo somos bendecidos. Efesios 1.3: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición …en Cristo». Esta es nuestra identidad. En Cristo. Para los que están en Cristo. «Nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo».

Primero va a hablar de la Trinidad. Dice: «Padre, Hijo», y después al final, en el verso 13, repito todo esto es una sección de la Escritura. Versos 13 y 14, al final, habla del Espíritu Santo. Somos bendecidos por Dios Padre, por medio de su Hijo por Dios el Espíritu Santo. Segundo, va a hablar mucho de Jesús. En los primeros 14 versos, habla de Jesús 14 veces, por tanto se trata exclusivamente de Jesús, y nuestra bendición es en Jesús. También va a decir que estamos en Cristo 11 veces en los primeros 14 versículos.

Al leer y estudiar Efesios por su cuenta, y al examinarlo juntos durante varios meses, continuamente anoten en sus Biblias: En Cristo, en Cristo, en Cristo. en Él, en el Amado. Empieza bastante fuerte desde el comienzo de la carta. Se trata exclusivamente de Jesús. ¿Están en Jesús? Entonces asuman, en la gracia de Dios, la posición de Cristo. Aquí es donde la cruz es importante. Jesús va a la cruz, toma nuestro lugar, para que podamos tomar su lugar, y somos bendecidos en Cristo porque si tenemos fe en Cristo, tenemos salvación en Cristo, tenemos vida nueva en Cristo, nos paramos en la posición de Cristo, y recibimos las bendiciones de Cristo.

También nos dice que Dios nos ha dado a Dios. Dice: «Bendito sea el Dios que se ha entregado por nosotros». Dios se nos ha entregado, y no puedo dejar de recalcar esto. Sé que a veces acudimos a Dios y decimos: «Quiero un carro rápido, pero una esposa que no lo sea. Dios aquí tienes todas las cosas que quiero de ti. Quiero todas estas bendiciones de ti». Tener carro, esposa, buena salud, trabajo es genial, pero este es el don más grande que jamás se ha dado. ¿Cuál es el regalo más grande que podemos dar a alguien? Nosotros mismos, nuestro amor, nuestra vida, nuestro corazón nuestra devoción, nuestra entrega, nuestro afecto. Darnos a nosotros mismos.

Por eso es que en una boda, ¿saben qué pasa? Un esposo y una esposa, un novio y una novia, se juntan ante un altar. Todos traen presentes menos el novio y la novia. No traen regalos porque ellos son el regalo. Un hombre se entrega a una mujer. Una mujer se entrega a un hombre. El regalo más grande que podemos dar es nosotros mismos. ¡Dios nos dio a Dios! Eso es maravilloso. Tener carro es genial; Dios es mejor. Tener salud es genial; Dios es mejor. Tener amigos es genial; Dios es mejor. Tener trabajo es genial, y Dios nos da a Dios.

Aquí es donde Pablo se emociona tanto. Dice: «Bendigamos al Dios que nos bendijo a nosotros». ¿Entienden eso? Bendigamos al Dios que nos bendijo. El Dios que se nos ha dado, entreguémonos a Él. Empieza con una explosión de gozo.

Algunos de ustedes dirán: «No he visto esta bendición que usted menciona, en la oficina de empleo empleo, en mi vil condominio, ni en el autobús. Miré debajo del asiento, encontré goma de mascar, pero ninguna bendición. No veo la bendición de la que usted está hablando». Dice que la bendición está en los lugares celestes. Parte de las bendiciones vienen en esta vida, y ciertamente hay bendición de Dios en esta vida, pero gran parte está reservada en los lugares celestes. No es que Dios esté escatimando, Él quiere que disfrutemos las bendiciones que nos tiene reservadas para siempre. Para el creyente significa que lo más cerca al infierno que va a llegar. Para el no creyente, esto es lo más cerca al Cielo que va a llegar. Para el creyente, su bendición le aguarda para siempre, y para el no creyente, ninguna bendición le aguarda para siempre.

Además, Mars Hill, esto fue escrito por Pablo, en el lugar donde se encuentra cuando escribe esta carta. La cárcel. Si yo estuviera en la cárcel no empezaría mi carta muy emocionado sobre mi bendición, ¿y ustedes? El primer día: pésimo. Segundo día: ¿adivinen? Sigue siendo pésimo. Tercer día, a que no adivinan… sigue siendo muy mal». Tendemos a pensar que nuestra vida es así sobre la Tierra. ¿Cuántos de ustedes si estuvieran en la cárcel es entusiasmarían y dirían: «Quiero que todos bendigamos al Dios que nos bendijo»?

Sucede que la iglesia escuchó la lectura de esa carta por parte de uno de sus pastores porque su pastor líder está en la cárcel. Y estoy seguro que las personas en la congregación como usted y yo, unas están enfermas, otras son pobres, algunas están sufriendo, otras están sin empleo, a otras se les complicaron las relaciones, la vida de algunos se está derrumbando y se preguntan: «Hombre, ¿en realidad Dios me ama? ¿Me está bendiciendo Dios?» Después reciben una carta de un tipo en la cárcel que está muy entusiasmado por la gran bendición que tiene.

Vemos lo que estamos buscando. ¿Han notado esto? ¿Cuántos de ustedes están casados? Si desean ver el amor que su cónyuge les tiene, y lo buscan, lo verán. Si quieren encontrar razones para enojarse con ellos o amargarse con ellos, encontrará lo que esté buscando. Lo mismo pasa en nuestra relación con Dios. Veremos lo que estamos buscando. Si le creemos a Dios en su Palabra que nos ha bendecido, y empezamos a buscar en qué formas nos ha bendecido, veremos de qué maneras nos ha bendecido.

Y les insto que las tomen en cuenta y las anoten para que puedan recordarse y recordarles a otros de las bendiciones de Dios en su vida. Es exactamente lo que Pablo está haciendo. Está registrándola, y así nos llegó la carta a los Efesios de un hombre encarcelado que se entusiasmó tanto por la bendición de Dios en su vida que ni siquiera tuvo tiempo de ponerle puntuación. Así de entusiasmado estaba.

La bendición de la santidad

De modo que en Cristo somos bendecidos. Después desglosa varias bendiciones que recibimos en Cristo. La bendición de la santidad, Efesios 1.4: «Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él». Esto es importante. «Santos y sin mancha delante de Él».

A la postre puede que el mundo no nos entienda como cristianos. Su familia incrédula, sus amigos, colegas de trabajo, vecinos, puede que no lo alaben, podrían criticarlo. Puede que no les parezca que usted no está viviendo santa y piadosamente, pero en última instancia, vivimos para una audiencia de Uno. Necesitamos recibir consejo de personas sabias, no obstante debemos ser santos y sin mancha delante de Él. Lo que el Señor Jesús dice sobre nuestra vida en última instancia es lo que importa, y lo demás es insignificante en comparación.

Pero Jesús es santo, es sin pecado. Dios se hizo hombre, vivió sin pecado. Y nosotros somos impíos, y Jesús muere en la cruz en nuestro lugar por nuestros pecados, y cambia de lugar con nosotros de manera que el recibe la condenación y nosotros la salvación. Toma sobre sí mismo toda nuestra impiedad y coloca sobre nosotros toda su santidad. Eso significa que no necesitamos ser perfectos, Cristo es nuestra perfección. No necesitamos llevar una vida perfecta, Cristo ya la llevó en nuestro lugar.

Ahora ustedes están en Cristo, si son cristianos, son posicionalmente santos. Dios nos ve en el lugar de Cristo, y a partir de la santidad personal de ustedes, pueden llevar una vida santa en la práctica. Como son santos, pueden vivir santamente. Como Cristo los hizo santos, pueden vivir santamente en Cristo. No estoy diciendo que seamos perfectos y que nunca pecaremos, y no estoy diciendo que en esta vida finalmente seremos perfectos, pero es algo en lo cual podemos progresar en esta vida. Cristo es la santidad de ustedes y los hace santos.

Esto lo cambia todo de esta manera: Si su identidad está en Cristo y en el hecho de que lo hizo santo a usted, eso cambia su actividad y las decisiones que toma en su vida. Digamos que usted es un adolescente, y si su identidad está en ser adolescente, se rebelará contra sus padres porque eso es lo que hacen los adolescentes. Pero si es un adolescente en Cristo, Cristo lo hizo santo y usted debe ser alguien a quien el amor de Dios constriñe para actuar de una manera santa.

Digamos que usted es un estudiante universitario. Si su identidad es: «Soy un estudiante universitario», entonces se va emborrachar, romperá los mandamientos, se portará neciamente, porque eso hacen los jóvenes universitarios. Estudian la locura como materia optativa. Pero si dice: «No, soy estudiante universitario en Cristo, y Cristo me hizo santo, y le amo y deseo vivir santamente», entonces, a partir de esa santidad posicional saldrá una santidad práctica. Porque lo que somos cambia lo que hacemos.

Asimismo, si usted es soltero, si su identidad es: «Soy soltero», probablemente va a fornicar, cohabitar, y hacer todo tipo de actividades… Hará cosas que no debe hacer. Pero si dice: «No, soy soltero pero en Cristo. Y Cristo fue soltero, y yo soy soltero, y me ha hecho santo posicionalmente, y quiero vivir de una manera prácticamente santa», esa identidad cambiará su actividad.

Similarmente, si usted es casado pero llega a la mitad de su vida y le da una…digan la palabra…crisis de la mediana edad… Es otra cosa que nos hemos inventado. Oh, sí, estoy perdiendo los estribos. Voy a comprar carro y a conseguir un par de novios, o novias, o de pronto una combinación de los dos, y voy a llevar una vida muy necia, rebelde, y joven». ¿Por qué? Es la crisis de la mediana edad. Es una crisis…es una cosa. Le tenemos un nombre a eso». Si su identidad está en esa crisis y no en Cristo, se dará licencia para cometer toda clase de pecados. Pero si reconoce: «Mi identidad es en Cristo, no en mi edad. Soy posicionalmente santo en Cristo, lo cual significa que puedo ser prácticamente santo en Cristo. No haré lo que hacen otros porque no soy ellos. Soy en Cristo».

¿Tiene sentido? A menudo nuestra identidad es: «¿Soy estudiante? ¿Estoy en la universidad? ¿Soy soltero? ¿Soy casado? ¿Estoy divorciado? ¿Soy viudo? ¿Soy de mediana edad? La identidad es en Cristo, y esa identidad nos lleva a través de las temporadas de la vida, y como Cristo nos hizo santos, los que están en Cristo quieren llevar vidas santas por amor a Él. ¿Qué cambios ha hecho Cristo en su vida? ¿Qué cosas disfrutaba antes que ahora lo avergüenzan? ¿Qué clase de actividades eran el centro de su vida y ahora las lamenta? En Cristo, usted es santo.

La bendición de la predestinación

Continúa diciendo… esto será divertido, el menos para mí. La bendición de la predestinación. Dije la palabra que empieza con p. Efesios 1:4–5. «En amor habiéndonos predestinado». A menudo cuando tratamos el tema de la elección, de los escogidos, y la predestinación, la Biblia usa varias palabras para explicar que Dios nos elige. A veces la gente piensa que Dios juega a pato, pato, condenado. Como, amigo, amigo, enemigo, enemigo, amigo, amigo, enemigo, enemigo. Puedo sonar caprichoso, malo, y cruel.

Pero aquí dice que nos predestinó ¿en qué? En amor. Así que hagan lo que hagan, conecten la predestinación con el amor, y no dejen que se convierta en una perspectiva errada sobre un Dios caprichoso, nada amoroso, frío y cruel. «En amor nos predestinó».

Aquí nos estamos metiendo en un enorme debate en teología, y hay algunos que llamamos calvinistas que creen que Dios nos elige. Hay otros llamados arminianos… sé que lo estoy simplificando… que dicen: «No, nosotros elegimos a Dios». Él nos predestinó. Decía: «Antes de la fundación del mundo». Algunos dirían: «Nos escogió porque vio que estábamos esforzándonos mucho». No, nadie busca a Dios. Es lo que dice. Antes de que hiciéramos algo bueno o malo, antes de la fundación del mundo, antes de que colgara las estrellas en el Cielo, Dios eligió a los suyos para ser suyos. Esa es la predestinación.

Eso significa que su destino fue predeterminado en amor. Usted elige el infierno, Dios elige el Cielo. Usted elige la condenación, Dios elige la salvación. Usted elige alejarse de Dios y Dios elige buscarlo, por eso vino como Jesucristo. «En amor habiéndonos predestinado». En Mars Hill tenemos varias opiniones sobre esto. Nos atenemos a la posición reformada que dice: Primero Dios nos eligió y segundo nosotros lo elegimos a Él, y Dios puso el Espíritu Santo en nosotros y el Espíritu Santo nos da fe para clamar a Dios.

En vez de debatir esto, ¿por qué no lo celebramos? Mire su propia vida. Si es cristiano, ¿contaría la historia de su salvación… «Estaba buscando a Dios de esta manera, yendo en pos de Él, y finalmente a punta de mis esfuerzos, lo encontré?». Pablo no diría eso. Pablo, el que escribió esto, era un hombre que odiaba a los cristianos y tomó parte en el asesinato de un hombre llamado Esteban al principio del libro de Hechos. Estaban oró y Dios después contestó sus oraciones porque Jesús mismo descendió del Cielo y cegó a Pablo, lo tiró de su caballo y lo convirtió. Eso es elección, ¿de acuerdo? O sea, si Jesús desciende del Cielo, y lo ciega, y lo tira de su caballo, usted ha sido preelegido.

Recuerde su propia historia. Mi historia es que antes era un hombre religioso, moral, no era cristiano, conseguí una Biblia de la hija de un pastor con la que estaba saliendo y con quien no debía haber salido. Por fin, por algún motivo empecé a leerla en la universidad, y estaba leyendo Romanos 1 donde dice: «Vosotros, llamados de Jesucristo». Llamados, elección, predestinación, todo ese lenguaje de Dios que alarga su brazo para salvarnos, y zás, fue como si un interruptor se prendiera en mi alma. «Oh, fui llamado a pertenecer a Jesús», y he pertenecido a Él todos los días a partir de ese momento.

Pensaba en eso esta semana. Cuando escucho el testimonio de las personas y cómo Jesús las salvó, siempre parece que Dios hace la obra si cuentan bien la historia. Se me ocurrió esta semana… el pastor Bubba en Mars Hill Federal Way, dijo: «Si, uno de los diáconos de nuestra iglesia fue salvo cuando predicaste sobre la circuncisión en Génesis 19». Sé que Billy Graham ha predicado una cantidad de sermones y que muchísima gente se ha salvado, pero nunca predicó un sermón sobre la circuncisión y el llamado al altar, ¿de acuerdo? Jesús nunca lo hizo. No hay un texto al que podamos acudir para la conversión. O sea, como que el tipo amaneció borracho, llegó a tumbos a la iglesia, escuchó el sermón sobre la circuncisión, dio su vida a Cristo, y ahora es un diácono, ¿cierto? Si se salvan con resaca, escuchando un sermón sobre la circuncisión, han sido predestinados. Han sido predestinados. Han sido predestinados, ¿de acuerdo?

Lo puse en línea y pedí a la gente que mandara sus historias, y compartiré algunas con ustedes. Podría ser como la gira cómica de los redneck. Puede que usted sea un redneck si… Esta será nuestra versión, ¿de acuerdo? Puede que usted sea predestinado si… Esta será nuestra versión.

Russell dice: «Me cogieron con una punta hechiza en la cárcel». Si solo empieza ahí, sabe que usted no es una buena persona que ha emprendido una búsqueda espiritual para encontrar al Señor. «Me cogieron con una punta hechiza en la cárcel. En cierre de emergencia, me dieron un petate con mi opción de literatura religiosa. No creía en ninguna de ellas, pero pedí una Biblia. El siguiente año estando en confinación aislada, Dios se me reveló y rompió mi corazón. Mi encarcelamiento tenía que ver con las pandillas, y cuando renuncié a esa parte de mi vida, Jesús fue fiel en protegerme hasta mi puesta en libertad. Ahora estoy en Re:Train». Este tipo está en nuestra escuela, espero que sin la punta hechiza.

«Dios es maravilloso. El que me haya elegido primero es tan maravilloso pensarlo, y me regocijo en ello». Me encanta esa frase. Pienso que la predestinación no debe ser tema de debate necesariamente con los no cristianos. Pero como cristianos debemos celebrar. Debemos compartir el evangelio de Jesucristo con los no cristianos, pero cuando compartimos nuestro testimonio unos con otros, debemos asegurarnos de decirlo de tal manera que no somos el héroe de la historia y no somos el salvador de nuestras almas.

Manvere: «Me crié en un hogar sij y fui sij. Cuando tenía 14 estaba en mi cama y vi cuatro demonios corriendo alrededor de mi cama, entonces oré y nada pasó. Después clamé a Buda y nada pasó». Porque está muerto. «Entonces traté con Alá y nada pasó», porque es un dios demoníaco. Después escuché una voz tranquila y apacible detrás de mi cabeza que susurraba, “Jesucristo”, y dije en voz alta: ¡Jesús, sálvame! Y los demonios se fueron instantáneamente». Predestinado. O sea, está eliminando alternativas. «¿Hola Mahoma? No. ¿Hola, Buda? ¿Jesús? Oye, este funcionó, escogeré este».

Qué tal esta. Jen: Era atea a los 10 años, empecé a usar droga a los 12, perfeccioné lo de las niñas buenas vueltas malas en secreto muy temprano, Incursioné en el ocultismo y tuve una sobredosis, y Dios me llamó audiblemente… sí audiblemente, fue un horror para una atea». Permítame decirle, si usted es un ateo consumado que no cree en Dios hasta que le habla, ha sido predestinado. Sí.

¿Qué tal esta? David: «A mi esposa y a mí nos estaban pasando cosas miedosas y raras en la casa por incursionar en el ocultismo. Una noche, un libro salió volando del estante y cayó frente a mi esposa muy tarde de noche». ¿Quién más está asustado? «Por la mañana, ella me dijo lo que pasó: Se abrió en esta página. Léela. Leí: ‘Pónganse la armadura de Dios’». Efesios. Era una Biblia. Si usted está en el ocultismo, y los demonios corren alrededor de su casa, y la Biblia sale volando del estante y se abre en Efesios, usted ha sido… predestinado. Hasta los arminianos dirían: «Le reconozco esa. Le reconozco esa. Esta vez tiene razón».

«Dije, ‘Caray. Esto nos está mostrando cómo defendernos. Necesitamos volvernos cristianos’. Mi esposa estuvo de acuerdo y dijo: ¿Esta es tu Biblia? Y le dije: Sí, la conseguí hace 9 años cuando me mudé de mi viejo apartamento y el dueño me dijo que botara las cosas de su ex esposa, pero no tuve corazón para botar la vieja Biblia». Llevaba 9 años en aquel estante, y se la había robado a un tipo, y salió volando del librero y se abrió en Efesios.

«Entonces mi esposa me mostró la primera página de la Biblia, y leyó la inscripción. Eran los nombres de sus abuelos con la fecha 1961 y un pasaje bíblico. ‘Caray’, dije yo. ‘Ese era el pasaje bíblico’. Pregunté, tratando de buscarlo, era Efesios 6:11. Lo leí: ‘Revestíos con toda la armadura de Dios’. Toda nuestra casa fue salva. Alabado sea Dios». Permítanme decirles, si están adorando demonios y la Biblia sale volando del librero que usted le quitó a alguien hace 9 años y se abre al libro de Efesios, y después abre la Biblia en la parte del frente y aparece exactamente mismo verso, usted ha sido predestinado. Sí.

Está bien, uno más. Este es divertido. «Yo odiaba a Dios». Ya sabemos que este tipo estaba predestinado. Hábleme de su…«Yo odiaba a Dios». Oh. «Tengo el 666 tatuado en mi trasero, la Virgen María con cachos de diablo—». Tiene un tatuaje de la Virgen María con cuernos de diablo. Si usted es salvo, eso es extraño. Va y le dice a Jesús: «Hola, es un gusto verte». Y Él le dice: «¿Por qué tiene ese tatuaje de mi madre?». María está ahí meneando la cabeza y dice: «Cómo se te ocurre hacer eso». «—y chivilla y una cola en mi pierna, y en mi brazo un ángel que se ahorca. Una noche, mi novia y yo estábamos pasando el tiempo borrachos por supuesto. Estábamos aburridos. Cuando ella se mudó a mi casa, hice que tirara todo lo que tenía relacionado con Dios a menos que fuera algo que atacara a los mormones». El único material religioso que permitía era el que atacaba a los mormones.

«De todas maneas, estábamos tan aburridos le dije que pusiera una película anti mormona. Ella lo hizo y mi vida cambió para siempre. Descubrí que Jesús es un verdadero personaje histórico y no solo un personaje en la novela más antigua del mundo. Tomé la Biblia en mis manos. Iba a leerla para decirles a las personas por qué odiaba a Dios y lo estúpida que es. Antes de acabar de leer Mateo, me volví creyente, empecé a asistir a la iglesia y fui salvo». Si usted tiene el 666 tatuado en el trasero, y un tatuaje de la Virgen María con cuernos, y un ángel que se ahorca tatuado en su cuerpo, y usted se salva, es porque ha sido predestinado, ¿de acuerdo?

Permítanme decirles: la predestinación es una doctrina maravillosa. Significa que no importa lo malo que usted sea, Dios puede salvarlo. No importa dónde vive, Dios podría salvarlo. No importa quién sea usted, o lo que haya hecho, o lo que no haya hecho. No importa lo rebelde que sea, o lo religioso que sea, o lo ridículo que sea. Dios puede amarlo, salvarlo, recogerlo, bendecirlo en Cristo. ¿Amén? Esas son buenas noticias. Son buenas noticias.

La bendición de la adopción

Continúa diciendo que tenemos la bendición de la adopción. Efesios 1.4–5: «En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad». Está diciendo que Dios nos adoptó, y el lenguaje aquí es muy importante.

El 40% de los niños que se acuestan esta noche no tienen padre. Por primera vez en la historia de esta nación, la mayoría de los niños nacidos de mujeres menores de 30 años nacen fuera del matrimonio. Esos niños nunca tienen papá. Esos niños nunca tienen papá. Y algunos de ustedes tuvieron papá, pero fue un papá horrible, era un hombre que los abusó, un hombre que los abandonó.

El concepto de Dios como Padre es increíblemente importante. En el Antiguo Testamento 14 veces hace referencia a Dios como Padre, pero siempre es a nivel nacional. Nunca individualmente, nunca personalmente. Todo cambia cuando Jesús viene y Jesús nos enseña a orar. Y dice: «Cuando oren, háganlo así: Padre nuestro». ¿Qué? Este lenguaje íntimo, personal y afectuoso es para una relación con Dios. ¿Es como un Papá que nos ama? Mis hijos me llaman Papá Daddy. Así es. Abba Padre es como Papá Daddy. Así nos dice Jesús que oremos. Y más de 60 veces en el Nuevo Testamento Jesús hace referencia a Dios como Padre y nos enseña a dirigirnos a Dios como Padre.

A algunos de ustedes erróneamente les han dicho, por la espiritualidad, que Dios es una fuerza. Dios no es una fuerza, Dios es un Padre. No es impersonal, es personal. No solo nos da poder, nos da a sí mismo. Y el lenguaje que usa aquí dice que Jesús es nuestro hermano mayor, y que Dios nos adopta a su familia. Por tanto, volverse cristiano significa tener un nuevo padre… Dios es su padre…y tener una nueva familia. Los cristianos son familia. Esto es increíblemente importante. Algunos de ustedes no tienen familia. Queremos que la iglesia sea su familia. Algunos de ustedes no tienen padre. Queremos que Dios sea su Padre. Algunos de ustedes están desanimados por el nacimiento y la familia que tuvieron. Queremos que nazcan de nuevo en la familia de Dios.

Este lenguaje es increíblemente personal y cambia nuestra manera de orar. Por eso es que Jesús nos enseña que Dios es Padre en el contexto de la oración. Si usted sabe quién es su Padre, hablará con Él. Si sabe cuánto le ama, hablará con Él. Si sabe cuánta gracia le ha dado, hablará con Él.

Entonces habla de esta gran bendición de ser adoptados. ¿Alguna ven han visto a un niño ser adoptado? ¿No hay algo que resuena en nuestra alma, que dice: Eso es hermoso? Ese niño no tenía familia, y ahora tienen familia. No tenía padre, y ahora tiene padre. Nadie lo cuidaba, y ahora alguien lo está cuidando. Nadie lo amaba, y ahora alguien lo está amando. Eso es hermoso, ¿amén?

Por eso es que los cristianos siempre han tenido corazón para la adopción. En la iglesia primitiva, frecuentemente tiran a los niños literalmente en la basura. Y los recogían, y a los niños los volvían esclavos o gladiadores, y a las niñas las recogían y las convertían en esclavas o prostitutas. Y los cristianos iban y recogían a los niños abandonados y los adoptaban porque es una cuadro del evangelio de Jesús. Todos los que están en Cristo han sido adoptados en Cristo, y cuando adoptamos y amamos a los niños que no son nuestros hijos biológicos, pero los tratamos con el mismo afecto, y la misma herencia, y la misma bendición, estamos demostrando algo del corazón del Padre y de la verdad del evangelio al acogerlos en la familia.

«En amor nos predestinó para adopción como hijos». Y ahí el lenguaje “como hijos”, incluye hijos e hijas, pero en aquellos días el linaje familiar y la herencia y todas las bendiciones, seguían el linaje del hombre, pero tanto hombres como mujeres ocupan la posición de hijos, con pleno derecho de herencia y de bendición familiar.

«Mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad». Permítanme decirles: ustedes han sido adoptados. Si están en Cristo, han sido adoptados. Tienen un Padre llamado Dios quien los ama. Tienen un Padre llamado Dios quien los escucha. Tienen un Padre llamado Dios quien los bendice. Y quiero que se relacionen con Él de esa manera Por eso empieza Efesios hablando de Dios nuestro Padre, y después habla aquí sobre la bendición de la adopción.

La bendición de la redención

Después continúa hablando sobre la bendición de la redención. Repito, cuando habla de bendición, es una cosa tras otra. Es un estallido continuo. Casi como un gran espectáculo de fuegos artificiales. Crece más y más y se vuelve cada vez más glorioso, y sigue. Y aquí añade la bendición de la redención. Efesios 1.7: «En Él tenemos redención mediante su sangre».

En nuestra cultura usamos el lenguaje de la adicción. La Biblia usa el lenguaje de la esclavitud, que algo nos ha dominado, esclavizado. Que algo nos está haciendo daño, nos está destruyendo, y necesitamos redención. Necesitamos ser librados, libertados, puestos en libertad. Y al ver el lenguaje de la redención y de redimir, y todas sus acepciones…lo he estudiado, aparece 900 veces en la Biblia. Se remonta por allá hasta el Éxodo.

Y en el Éxodo, el pueblo de Dios estaba en Egipto, y fueron gobernados por Faraón, un hombre malo y cruel. Pensaba que era Dios y quería ser adorado como Dios, y le hizo mucho daño al pueblo de Dios. Maltrató y abusó al pueblo de Dios. Los esclavizó e hizo que sus vidas fueran muy duras. Dios vino por medio de Moisés y le dijo a faraón que se arrepintiera y pusiera en libertad al pueblo de Dios para que pudieran adorarle libremente, porque si no, habría consecuencias, y juicio. Resulta que los juzgó de varias maneras por medio de plagas.

Una y otra vez el corazón de faraón se endureció. A veces dice que faraón endureció su corazón, otras veces dice que Dios endureció el corazón de faraón. Dios endureció el corazón de faraón con gracia. «Faraón, aquí tienes una oportunidad para arrepentirte. Aquí tienes una oportunidad para dejes de hacerte pasar por Dios. El Dios verdadero te dice que te arrepientas, que debes poner en libertad a su pueblo, que necesitas dejar de maltratar a su pueblo, y de actuar como si fueras Dios. No lo eres». Los puritanos solían decir: «El mismo sol que derrite el hielo, endurece el barro». Dios le dio mucha gracia y fue muy paciente, muy franco con faraón por medio de Moisés. Pero su corazón se endureció más y más y más, y endureció su propio corazón.

En el conflicto final hubo una promesa que si no pones en libertad al pueblo de Dios, la muerte vendrá por el primer nacido de casa hogar que no pertenece al Señor. Entonces prometió que la muerte vendría a cada hogar en la nación de Egipto, a excepción de aquellas familias que en fe tomaron un cordero sin mancha ni arruga, en demostración de Aquel sustituto sin pecado, en fe, degollaron al animal, y con su sangre pintaron los postes y el dintel de las puertas de su casa. De tal manera que cuando la muerte vino a esa ciudad, pasara literalmente por encima de cada hogar que tuviera fe en la sangre del cordero.

Todo esto está muy ligado a Jesús. Él llega, y Juan el Bautista, su primo, le dice: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Pablo dice a los corintios: «Cristo, nuestra pascua, ha sido sacrificado». Y la muerte vino a cada hogar excepto a aquellos que tuvieron fe en la sangre del Cordero, un sustituto que murió en lugar de ellos por sus pecados, para que la ira de Dios y la muerte de un hijo pasara sobre ellos.

Entonces Dios dio a su pueblo redención. Fueron librados, fueron puestos en libertad. Pudieron salir caminando de Egipto y Dios fue con ellos, y Dios dividió el mar para ellos y proveyó para ellos y los bendijo en el desierto pese a las murmuraciones de ellos.

Esta es la gran idea: cuando dice que tenemos redención mediante su sangre, que nuestra fe debe ser en la sangre del Cordero de Dios, el Señor Jesucristo, que quita el pecado del mundo, si estamos en Cristo y hemos confiado en la muerte de Cristo en nuestro lugar por nuestros pecados, la ira de Dios nos pasa por encima y somos redimidos de nuestras adicciones y esclavitudes para adorarle libremente con novedad de vida. Esto significa que ahora interactuamos con nuestro pecado de una manera muy distinta. Significa que ya no tenemos que aceptar ciertos pecados en nuestra vida, que como Jesús nos ha redimido, podemos caminar con Él y apartarnos de nuestra esclavitud.

No sé qué pueda tenerlo esclavizado. Para unos es la comida, para unos el sexo, para unos es el dinero, para unos es la fama, para otros es el poder, para unos es la gloria, para otros es el control, para unos son las posesiones, para unos es la comodidad. No sé cuál sea su situación, pero si algo lo controla, si algo tiene dominio sobre usted, Jesús ha venido a librarlo, y por la gracia de Dios usted puede caminar con Él en plena novedad de vida. Esa es la bendición de la redención.

Permítanme decirles esto antes de seguir adelante. Tratamos este concepto en gran detalle en algo llamado grupos de redención, basados en el argumento del Éxodo, y en realidad pone por obra toda la bendición de la redención. Es para los que luchan con pecados que cometieron, o con pecados cometidos contra ellos, o con el sufrimiento que les ha sobrevenido. Y estos grupos de redención intensos estudian un currículo producido por el pastor Mike Wilkerson en su libro Redención, y es nuestra manera de explicar a las personas la bendición de la redención y cómo caminar juntos como pueblo de Dios en la bendición de la redención. Y si les gustaría considerarlo, nos gustaría invitarlos a un grupo de redención, y habrá más información al respecto.

La bendición del perdón

Después continúa con la bendición del perdón. Y puedo sentirlo en el cuarto; algunos ya están cansados. Están pensando: «Hombre, esto es mucho». Pero es maravilloso. Bendición, bendición, bendición, bendición, bendición, bendición, bendición, bendición. Y él trata de desglosar todas estas bendiciones para que podamos saber lo bendecidos que somos, ¿amén? Así que sean pacientes conmigo.

La bendición del perdón, Efesios 1.7: «En Él tenemos redención mediante su sangre el perdón de nuestros pecados». ¿Qué lo perturba? ¿Qué lamenta haber hecho? En su vida pasada, si yo le dijera: «Si pudiera cambiar algo, ¿qué sería? La mayoría lo sabemos inmediatamente, ¿no es cierto? Porque sentimos vergüenza, sentimos condenación. Quizás estemos viviendo aún a la luz de ciertas implicaciones y complicaciones a raíz de ese pecado. Si escribieran una biografía de su vida entera y en ella dijeran toda la verdad, usted no podría leerla. No podría leer la mía.

Necesitamos ser perdonados. Dice que nuestros pecados fueron perdonados. Está hablando de nuestros pecados. Cuando Dios traza la raya y aun así la cruzamos. Cuando Dios dice que no y aun así lo hacemos. Y a veces pensamos que Dios está equivocado, o que escatima. Y después cuando pecamos, vemos que nuestro padre es bueno, y cuando nos dice que hagamos algo, es bueno, y cuando nos dice que no hagamos algo, es porque es malo. Y después lamentamos ser tan necios y rebeldes.

Esto es lo que pasa cuando usted peca. Tiene que decidir lo que va a hacer. Les daré un par de opciones. Puede negarlo: «No lo hice». Pueden culpar a otros. «Ellos tienen la culpa». Puede excusarlo. «Es que hay circunstancias atenuantes». O puede restarle importancia. «Oh, eso no es nada. Conozco gente que ha hecho cosas peores que yo». Puede ocultarlo. «Espero que no me descubran». Puede auto castigarse. «Necesito sufrir para pagarle a Dios». O simplemente puede ser perdonado.

Una de las últimas palabras de Jesús en la cruz fueron: «Padre, perdónalos». Si están en Cristo, son perdonados. Son perdonados. Son perdonados por todo lo que hicieron en su pasado, y por cualquier cosa que hagan en su futuro. Son perdonados. Son perdonados. Quiero que sientan eso. Quiero que el Espíritu Santo los capacite y les dé poder para sentirlo. ¿Alguna vez han pecado contra alguien? ¿Se vieron con ellos, los miraron a los ojos, les pidieron perdón, y ellos les dijeron sinceramente: «Te perdono»?

Pues hoy el Señor Jesús quiere que ustedes sepan que Él los perdona. Lo hace en serio. Son perdonados. Son perdonados. Es una bendición, ¿cierto? Significa que no tengo que pagarle a Dios. Significa que no necesito sufrir. Significa que no necesito hacer nada, porque Cristo ya lo hizo todo. Al morir en la cruz, pagó por completo la deuda de nuestro pecado. Y cuando dice que somos perdonados, somos perdonados. Son perdonados.

La bendición de la gracia

Después habla de la bendición de la gracia, y de alguna manera esta podría ser una explicación de todas las bendiciones y la fuente de ellas. Efesios 1.7–10: «Según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros». ¿Alguna vez han estado con alguien bien generoso? Le dan más de lo que se imaginaban. Como si salieran con su abuelo y su abuelo es de esos que le dan la cuarta bola de helado. Es generoso, al igual que gracia sobre gracia. Dios es así. Dios es generoso con su gracia. Dios no es tacaño con su gracia. Dios es dadivoso, así es Él.

«Según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso…», ¿qué dice? «En Él». Todo esto es en Cristo. Si usted está en Cristo, recibe todas las bendiciones. Si no está en Cristo, no recibe ninguna de las bendiciones. Y sigue diciendo: «Con miras a una buena administración… …de reunir todas las cosas en Cristo. Tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra».

Permítanme explicarles la gracia de Dios. Hay una gracia común donde Dios da gracia conforme a la medida de fe a todos, tanto creyentes como no creyentes. La Biblia dice que Dios hace salir su sol sobre creyentes y no creyentes, que las cosechas crecen para alimentar a creyentes y a no creyentes. ¿Ama Dios a todo el mundo? Sí, lo ama. ¿Derrama Dios amor, favor inmerecido, generosidad, bondad, y provisión sobre todas las personas? Sí, lo hace. Sí, lo hace.

Pero hay una gracia especial y única, una gracia salvadora para el pueblo de Dios. Recibimos una gracia común y una gracia especial. La gracia común nos ayuda en esta vida, pero solo la gracia especial puede ayudarnos en la venidera. La gracia común es para todos, pero la gracia especial es exclusivamente para el pueblo de Dios. Si usted está en Cristo, ha sido dos veces bendecido. Él impartió sobre usted gracia sobre gracia. Él impartió sobre usted la gracia común y la gracia especial.

Y pienso que a veces en el cristianismo nos familiarizamos con palabras que después de un tiempo dejan de maravillarnos. Dios no les está pidiendo que le den algo. Les está pidiendo que lo reciban a Él. Y Él se nos entrega a sí mismo como regalo. Después viene a vivir en nosotros y nos cambia, y su gracia empieza a fluir por medio de nosotros hacia los demás. Es una vida maravillosa. Es una vida sobrenatural.

Repito, cuando tenemos una ética laboral, solo conseguimos lo que merecemos. Cuando tenemos una ética de deudor, tenemos que pagar por lo que recibimos. La gracia es distinta. La gracia no es solo para los que no merecemos nada, sino para los que han hecho todo para no merecerla.

Permítanme preguntarles, ¿dónde está la evidencia de la gracia de Dios en su vida? ¿Cómo les ha mostrado Dios su gracia? ¿En dónde les ha mostrado Dios su gracia? ¿Qué cosas les ha provisto? ¿De qué cosas los ha salvado? ¿De qué forma les ha informado? Al ver esta santidad, predestinación, adopción, redención, perdón, ¿para qué es? Para la gracia. También hay una gracia que nos da poder y fortaleza para llevar una vida nueva como Cristo, con Cristo, y para Cristo, y por medio de Cristo. Eso significa que nuestro trato con los demás debe basarse, tener como fuente, y resumirse en gracia. En gracia.

La bendición de ser sellados

Continúa. Vaya que frase, ¿eh? La bendición de ser sellados, Efesios 1.11–14. «En Él también hemos obtenido herencia». ¿A cuántos de ustedes les gustaría una herencia? Pues Dios tiene una herencia. Dios es un Padre, nosotros somos sus hijos. Fuimos adoptados en su familia, Él ama a todos sus hijos, y les da una herencia.

«En Él también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados», ahí está la palabra otra vez, «según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios , para alabanza de su gloria».

Habla de la bendición de ser sellados. En aquellos días si alguien tenía una posesión, le ponía el sello. Algunos siguen haciendo eso. Ponen su nombre en algo o lo etiquetan para identificarlo con sus posesiones. En aquellos días, ponían su sello sobre algo para indicar: «Esto me pertenece a mí». Lo que está diciendo es que como creyentes, somos posesión de Dios. Pertenecemos al Señor, pertenecemos a Dios. Si usted es cristiano, pertenece a Dios. Su vida no le pertenece a usted. Ha sido comprado a precio. Pertenece al Señor.

Él puso su sello sobre usted para indicar que es posesión de Dios, y ese sello es el Espíritu Santo. Empieza con Dios Padre, y después Dios el Hijo, y después Dios el Espíritu Santo. Participa toda la Trinidad. Su bendición viene del Padre, por medio del Hijo, por el Espíritu Santo, y después el Espíritu Santo viene y nos marca como posesión de Dios.

O sea es una garantía de nuestra herencia. Repito, en esta vida ciertamente hay bendición, pero gran parte de nuestra bendición nos aguarda en el reino de Dios. Amigos, Dios no está almacenando nuestras bendiciones allá porque esté escatimándolas, sino porque quiere que las disfrutemos para siempre. Si Dios nos diera toda la bendición hoy, solo sería para esta vida. Si la reservamos para la vida eterna, la disfrutaremos todos los días para siempre. Y el Espíritu Santo es nuestra bendición.

Permítanme preguntarles, ¿cuántos de ustedes quieren vivir para Dios? ¿Cuántos quieren vivir para Dios? No lo hagan. Bajaron las manos bien rápido. «Parece que…gritó. Parece que estaba poniendo…pero…». El Espíritu Santo es Dios. Dio poder a la vida terrenal del Señor Jesús. Y antes de volver al Cielo Jesús dijo: «No los dejaré huérfanos. Enviaré el Espíritu Santo». Cuando el pueblo de Dios se congregó al principio del libro de Hechos, estaban listos para ir a ministrar y Jesús les dijo: «Todavía no. El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán poder». Entonces el Espíritu Santo vino sobre el pueblo de Dios para darles el poder de Jesús para que vivieran su vida en Cristo.

Quiero que sepan esto de la vida cristiana: no es la vida que ustedes viven para Dios, es la vida de Dios vivida por medio de ustedes. Jesús envía el Espíritu Santo para que seamos nuevas personas en Cristo, y para que vivamos por el poder del Espíritu Santo. No significa que no van a tener que esforzarse, pero es un esfuerzo capacitado con poder y gracia por el Espíritu Santo. Es la vida de Dios para usted, es la vida de Dios en usted, es la vida de Dios por medio de usted por el poder del Espíritu Santo.

Permítanme decirles, esto significa que un cristiano no puede perder su salvación. Algunos preguntan: «¿Podemos perder la salvación?». No. Esa es la pregunta equivocada. La pregunta es: «¿Cristo puede perder a un cristiano?». No es mi salvación. La Biblia dice que la salvación es del Señor. No me salvo a mí mismo, luego no puedo deshacer eso. No me elijo a mí mismo, luego no puedo deshacer eso. No me adopto a mí mismo, luego no puedo deshacer eso. No me sello a mí mismo, luego no puedo deshacer eso.

Y lo que está diciendo aquí es: «Él es la garantía de nuestra herencia». ¿La qué? La garantía. Hasta que adquiramos posesión de ella. Lo que dice es: «Cuando hayan recibido el Espíritu Santo, son marcados y sellados como posesión de Dios. Los hace renacer con una nueva naturaleza, como nuevas personas, con un nuevo corazón, y una nueva mente, y una nueva identidad, para que vivan mediante un nuevo poder para un nuevo Señor. Y eso es solo el comienzo, y nos guardará hasta el final». Un cristiano no pierde su salvación porque Cristo no puede perder a un cristiano. El Espíritu Santo lo guarda. Esa es una bendición.

Para la alabanza de su gloria

Por último, dice por qué. Permítanme preguntarles, ¿por qué haría Dios todo esto? Es mucha bendición. Bendecidos en Cristo con santidad, predestinación, adopción, redención, perdón, gracia, y sellados por la presencia y el poder de la persona del Espíritu Santo. ¿Por qué haría Dios esto? Nos dice tres veces. «Para la alabanza de su gloria».

Efesios 1.6: «Para alabanza de la gloria de su gracia». Que cantemos, gritemos y aclamemos. Que nos arrepintamos de ser roqueros indie y de tener las manos en los bolsillos. Efesios 1:12 dice: «Para alabanza de su gloria». Pablo está muy entusiasmado en la cárcel alabando a Dios por todas sus bendiciones. Y dice en Efesios 1:14 otra vez: «Para alabanza de su gloria». Lo que hacemos es bendecir al Dios que nos bendijo a nosotros. Bendecimos al Dios que nos bendijo.

Permítanme cerrar con una ilustración que tomé prestada de uno de nuestros internos aquí en la iglesia. Toda la teología es teología de gatos o teología de perros. Permítanme simplificarlo. Teología de gatos o teología de perros. Digamos que hay un gato y un perro. Ambos tienen el mismo dueño, y tienen el mejor amo de todos. Duermen en camas cómodas, comen muy bien, los cepillan muy bien con los mejores veterinarios o spa, y son acariciados, y les hablan y los tratan muy bien y gozan de un cuidado completo. Son mascotas mimadas. El gato piensa: «Debo ser un gato maravilloso y valioso». El perro piensa: «Debo tener un amo maravilloso y valioso». ¿Ven la diferencia?

Mars Hill, tenemos una teología de perros. A menudo en nuestro mundo, la teología es de gatos. «Dios los ama, Dios murió por ustedes, Dios los bendijo, Dios tiene una eternidad para ustedes, les tiene una nueva naturaleza. Dios tiene un hogar eterno para ustedes. ¡Miren lo maravillosos que son! ¡Vean lo valiosos que son! ¡Vean lo importantes que son!». Teología de gatos.

Vean lo grande que es Dios. Vean todo lo que Dios ha hecho. Vean todo lo que Dios todavía promete hacer. Vivir para alabanza de su gloriosa gracia no es pensar que Dios lo hace todo por esto para que su pueblo pueda pensar que soy glorioso. Dios hace todo esto para que yo pueda decirle a todos lo glorioso y amoroso y generoso que Él es, lo compasivo que Él es, lo misericordioso que Él es, lo bondadoso que Él es, lo paciente y afectuoso que Él es, lo maravilloso que es mi Señor. ¿Amén?

Y Mars Hill, para que lo sepan, organizamos nuestro servicio así con un propósito en mente. Quiero que escuchen quién es Dios y cómo nos ha bendecido, y queremos que respondan bendiciendo a Dios quien los ha bendecido, bendiciendo al Dios que es digno de ser alabado.

Dios Padre, en esta transición pido por los que aún no son cristianos. Quieren bendiciones pero no quieren a Jesús. Pido que vean que la bendición más grande de todas es Jesús, y que todas las demás bendiciones se encuentran exclusivamente en Cristo. Dios, pido por los que somos cristianos, que nunca dejemos de asombrarnos y maravillarnos de las bendiciones que recibimos en Cristo. Y te doy gracias, Señor Dios, porque esas bendiciones no son solo para esta vida sino para vida eterna. Gracias, Señor Dios, porque aunque nos encontremos en circunstancias como las del Apóstol Pablo, sufriendo, solo, aislado, asustado, dolido, batallando, veremos lo que estamos buscando. Si recibimos tu Palabra como verdad, que eres un Dios que nos ha bendecido y al empezar a contar las bendiciones en nuestra vida encontremos que nuestro llanto se convierte en alabanza. Y Señor Dios, para los que nos sentimos súper bendecidos hoy, la vida está repleta de bendiciones obvias, pido que sepamos que es para la alabanza de tu gracia gloriosa. Para que les digamos a los demás de lo maravilloso que es nuestro Señor, y lo amoroso que ha sido, y lo generoso que ha sido, y lo bondadoso que ha sido, y que no ha terminado, y que estaremos con Él para siempre. Y Señor Jesús, para cerrar, te doy gracia por que dice una y otra vez aquí, 11 veces en los primeros 14 versos, que toda esta bendición está en Cristo. Cristo, te damos gracias por ser nuestra bendición y te damos gracias por ser la fuente de todas nuestras bendiciones. Y te damos gracias, en el nombre de Cristo, amén.

Nota: Esta transcripción ha sido editada para la legibilidad.